INTRODUCCIÓN
La Canción del Avadhut
De todos los tratados místicos de la literatura india antigua, el Avadhut Gita, o Canción del Avadhut, es uno de los más elocuentes y apremiantes. Su tema es el conocimiento unitivo obtenido a través de la visión mística, el conocimiento del eterno Sí Mismo. Este conocimiento no se limita a los místicos de una determinada tradición cultural, sino que es universal entre todos aquellos que han logrado la visión mística. Hombres y mujeres de todos los países y todas las convicciones religiosas han experimentado de primera mano la Realidad eterna, y La han realizado como su propia Identidad esencial. Algunos de los representantes mejor conocidos de este conocimiento universal son los rishis upanisádicos y Shankaracharya en la tradición vedántica, al-Hallaj y Jalaluddin Rumí en la tradición sufí, Shakyamuni y Ashvagosha en la tradición budista, y Meister Eckhart y Juan de la Cruz en la tradición cristiana. Todos han manifestado el conocimiento revelado de su identidad con la única, eterna, Realidad, y declarado, de una u otra manera, su acuerdo con las palabras de la santa cristiana Catalina de Génova, «Mi Yo es Dios, no reconozco ningún otro Yo excepto mi Dios Mismo».
A lo largo de la Historia, la aserción de los místicos de todas las tradiciones culturales ha sido que «la visión de Dios» revela la unidad esencial del hombre con el Ser Absoluto, despertándolo a su verdadera y eterna Identidad. Antes de tal iluminación divina, dicen estos místicos, el hombre sufre bajo la ilusión equivocada de que él es un ser limitado y finito, separado y distinto de otros seres que poseen su propia identidad individual. El desvanecimiento de esta ilusión se llama en las diferentes tradiciones místicas con nombres diferentes, como «iluminación», «unión con Dios», «liberación», «salvación», etc.; pero es, a pesar de los diversos nombres, la misma experiencia, el mismo conocimiento que se revela a todos los que han obtenido «la visión mística».
Antes de la revelación de nuestra Identidad absoluta, nosotros vivimos en la confiada certeza de nuestra (ilusoria) individualidad, considerada como «sí mismo», ese calidoscopio de impresiones mentales transitorias que se presentan a nuestro conocimiento consciente. Pero, dicen los místicos, este juego superficial de pensamientos, recuerdos e impresiones de los sentidos sobre la pantalla de la consciencia no es sino un espejismo. Es la pantalla, la consciencia misma, la que es nuestra verdadera identidad. Quien nosotros somos realmente es esa consciencia inmutable, el presenciador eterno de todos los movimientos de pensamiento y apariencia. Es Eso lo que es nuestro real, nuestro único, Sí Mismo.
La Canción del Avadhut es una de las manifestaciones más sublimes e intransigentes nunca escritas de esta verdad místicamente percibida. Ciertamente, es de origen indio y está en la tradición de las Upanishads, la Bhagavad Gita, las escrituras de Shankaracharya y todos esos otros tratados escriturarios de la India que pueden ser clasificados como «Vedanta no dualista»; pero es un error considerarlo como meramente la expresión de una escuela filosófica o de una creencia religiosa particulares. Su similitud a todos esos tratados no dualistas que la preceden no depende de una tradición erudita común, sino en una experiencia directa común. El autor de La Canción del Avadhut estaba iluminado por la misma revelación directa que inspiró las Upanishads, la Gita y otras obras semejantes. Por consiguiente, no debe leerse como la reiteración de una posición conceptual, o como un argumento en favor del punto de vista vedántico, sino como el compartimiento por un sabio iluminado de la verdad directamente revelada. Su objetivo en este compartimiento no es persuadirnos, sino despertarnos a la verdad y liberarnos del error.
La Canción del Avadhut es una invocación al conocimiento, el conocimiento supremo de la Verdad última. El Avadhut no mantiene ningún compromiso con la ilusión, no ofrece ningún punto de apoyo a la separación, no permite en absoluto ninguna apariencia de dualidad que se pueda deslizar en nuestra percepción de la realidad. Quizás su conocimiento sea, para el hombre sencillo, demasiado sublime, demasiado austero, demasiado simplista; pero es el conocimiento de la última e indiscutible Verdad de la existencia; y es esta misma Verdad la que tiene el poder para hacernos libres.
El Autor
El autor de La Canción del Avadhut se refiere a sí mismo como Dattatreya, y es verdaderamente posible que su nombre fuera realmente Dattatreya; pero parece más probable que adoptara el nombre del legendario dios-héroe Dattatreya, sólo con el propósito de dar credibilidad a su obra y asegurar su promulgación. Se decía que el legendario Dattatreya de la antigua mitología india había sido el producto de la unión del dios Datta, y su esposa mortal Attreya. Recibió el epíteto de «el Avadhut» cuando renunció a su herencia real para hacerse un asceta errante que vivía desnudo y libre, lejos de las distracciones de los hombres mundanos. La palabra Avadhut es un término genérico para todos esos ascetas y yoguis de la India, sin casa ni hogar, que viven la vida de renunciamiento total, indiferentes con el mundo y sus convenciones «civilizadas» para permanecer concentrados e identificados con el Sí Mismo eterno. El autor de La Canción del Avadhut era muy ciertamente un yogui Auto-realizado y un maestro de poesía sánscrita; además de eso, no conocemos nada de él o de las circunstancias de su vida. Sin embargo, por el estilo y el lenguaje de su obra podemos conjeturar que vivió en algún momento alrededor del siglo X de nuestra Era.
Aunque su punto de vista no es ni sectario ni iconoclasta, frecuentemente utiliza términos tales como «Shiva», «Brahman» y «Purusha» para simbolizar lo Absoluto; pero sólo lo hace para demostrar su inadecuación. Su intención es demoler todo sentido de dualidad que surja del concepto de un «Dios» distinto del propio Sí Mismo de uno, la propia identidad de uno. De hecho, su punto de vista es idéntico al del gran Shankaracharya que vivió en torno al mismo periodo. Verdaderamente, la canción del Avadhut es casi indistinguible de algunos de los escritos del ilustre acharya. Ambos cantaron la necesidad de reconocer a Brahman-Shiva-Purusha como el Atman, o Sí Mismo; ambos afirmaron que el cumplimiento espiritual final era la identificación con el Absoluto, no reconociendo ninguna otra deidad excepto «Yo». Ciertamente, la devoción dualista podría llevar a uno al conocimiento del Sí mismo, pero desde ese punto se hizo necesario abandonar todas las dualidades ilusorias y establecerse en la presencia consciencial, aham brahmasmi («yo soy Brahman») o Shivoham («yo soy Shiva»).
Sin duda, pocos hombres son capaces de alcanzar tales cumbres del conocimiento, y menos aún son capaces de la resistencia continua en la rarificada atmósfera de tales altitudes de la consciencia. Por esta razón, una guía como el Avadhut es muy necesaria y reconfortante para nosotros. Él nos lleva, decididamente hacia arriba, por encima del terreno escabroso de pensamiento, y adentro de los dominios remotos de la consciencia incondicionada. Cuando nosotros lo seguimos adentro de las vertiginosas alturas del conocimiento unitivo, somos privilegiados con compartir en alguna medida su estado glorioso. Leyendo sólo unos versos de la canción del Avadhut, nuestras mentes se elevan inmediatamente a un reino de quietud y certidumbre inmensurables. Unos versos más y nosotros devenimos firmes, invencibles, serenos, afianzados más aún en el conocimiento remembrado de nuestro propio Sí mismo eterno que, de algún modo, habíamos olvidado. De este modo, simplemente leyendo las palabras de esta guía del maestro, nos elevamos dentro de la libertad y el alborozo de su pura consciencia, y se hace posible saborear un poco del néctar dulce de nuestra propia beatitud intrínseca.
La Traducción
Se han publicado varias traducciones del Avadhut Gita a través de los años, y cada una es bastante diferente del resto. Esto es porque el autor expresó su pensamiento en una forma sumamente densa utilizando un metro poético muy breve y conciso. El sentido es tan condensado que, en muchos casos, al lector o al traductor se les requiere para proveer, por sí mismos, la carne del significado a los huesos desnudos que se proporcionan. Por esta razón, se han hecho varias traducciones bastante diferentes del mismo texto sánscrito. Por consiguiente, para intentar una traducción de este trabajo, es un recurso mayor una cierta familiaridad con el pensamiento del Avadhut, y su estado de consciencia, que una competencia completamente lingüística.
Yo he intentado, en mi propia traducción de esta obra, adherirme muy estrechamente al significado literal del texto, aun tomando, al mismo tiempo, ciertas libertades para extraer la intención plena de las palabras del autor. Es más, he tomado el cuidado de mantener tanto como ha sido posible la forma poética y rítmica del original. Por consiguiente, mi propia traducción está también muy comprimida, requiriendo añadir en las notas un poco de elucidación adicional del texto. Pero me he propuesto completamente proporcionar un legible facsímil inglés del original, con tan poca dependencia de la anotación ajena como ha sido posible.
He incluido el original sánscrito transcrito en páginas que enfrentan la traducción como una referencia para el estudiante ocasional de la terminología sánscrita; pero creo que, incluso aquellos que no tengan ninguna familiaridad con el sánscrito encontrarán interesante y fascinante leer en voz alta la transcripción sánscrita por su uniformidad exquisita de ritmos poéticos y su sinfonía hipnótica de sonidos. Incluso sin un conocimiento de su significado, uno puede percibir de una lectura de estos versos sánscritos, el genio poético casi supra-humano de su autor, y los poderosos efectos auditivos de la obra como un todo.
S. Abhayananda
«El necio cree, “yo soy el cuerpo”. El hombre inteligente discurre, “yo soy un alma individual unida con el cuerpo”. Pero el hombre sabio, en la grandeza de su conocimiento y discriminación espiritual, ve el Sí mismo como la única realidad, y considera, “yo soy Brahman”.»
Sri Shankaracharya,
Vivekachudamani
LA CANCIÓN DEL AVADHUT
AVADHUT GITA
Prathamodhyayah
1.
i§varanugrahad‑eva
pumsam advaita vasana
mahadbhaya paritranat
vipranam upajayate
2.
yenedam puritam sarvam
atmanaivatmanatmani
nirakaram katham vande
hy abhinnam §ivam avyayam
3.
pancabhutatmakam vi§vam
marici‑jala sannibham
kasyapy aho namas‑kuryam
aham eko niranjanah
4.
atmaiva kevalam sarvam
bhedabhedo na vidyate
asti nasti katham bruyam
vismayah pratibhati me
LA CANCIÓN DEL AVADHUT
Capítulo Uno
1
En verdad, es por la gracia de Dios
Que el conocimiento de la Unidad surge adentro
Entonces un hombre se libera por fin
Del gran miedo de la vida y de la muerte
2
Todo lo que existe en este mundo de formas
No es nada más que el Sí Mismo, y el Sí Mismo solo
Entonces ¿cómo el Infinito se adorará a Él Mismo?
¡Shiva es uno Todo indiviso!
3
Los cinco elementos sutiles que se combinan para componer este mundo
Son tan ilusorios como el agua de un espejismo del desierto;
Entonces ¿hacia quién inclinaré mi cabeza?
¡Yo, mí mismo, soy el Inmaculado!
4
En verdad, todo este universo es sólo mi Mí Mismo;
No es ni dividido ni no dividido.
¿Cómo puedo afirmar aún que existe?
¡Yo puedo verlo sólo con maravilla y pasmo!
5.
vedanta‑sara‑sarvasvam
jnanam vijnanam eva ca
aham atma nirakarah
sarvavyapi svabhavatah
6.
yo vai sarvatmako devo
niskalo gaganopamah
svabhava‑nirmala§ §uddah
sa evaham na sam§ayah
7.
aham eva vyayonantah
§uddha‑vijnana‑vigrahah
sukham duhkham na janami
katham kasyapi vartate
8.
na manasam karma §ubha§ubham me
na kayikam karma §ubha§ubham me
na vacikam karma §ubha§ubham me
jnanamrtam §uddham atindriyoham
9.
mano vai gaganakaram
mano vai sarvato mukham
manatitam manah sarvam
na manah paramarthatah
5
Entonces ¿cuál es en el corazón de la verdad más alta,
El núcleo del conocimiento, la sabiduría suprema?
Es, «yo soy el Sí Mismo, el Uno sin forma;
Por mi misma naturaleza, yo estoy penetrando todo»
6
Ese único Dios que brilla adentro de cada cosa,
Quien es sin forma como el cielo sin nubes,
Es el puro, inmaculado, Sí Mismo de todo.
Sin ninguna duda ese es quien yo soy.
7
Yo soy el Uno infinito e inmutable;
Yo soy la pura Consciencia, sin ninguna forma.
Yo no sé cómo, ni a quién,
aparecen la alegría y el dolor en este mundo.
8
Yo no tengo ningún karma mental, sea bueno o malo;
Yo no tengo ningún karma físico, sea bueno o malo.
Yo no tengo ningún karma verbal, sea bueno o malo[1].
Yo estoy más allá de los sentidos; Yo soy el puro néctar del conocimiento del Sí Mismo.
9
La mente es sin forma como el cielo,
Pero muestra un millón de caras.
Aparece como las imágenes del pasado, o como las formas mundanales;
Pero no es el supremo Sí Mismo.
10.
aham ekarn idam sarvam
vyomatitam nirantaram
pasyami katham atmanam
pratyak·am va tirohitam
11.
tvam evam ekarn hi katham na buddhyase
samam hi sarvesu virnr·tam avyayam
sadoditosi tvam akhanditah prabho
diva ca naktam co katham hi manyase
12.
atmanam satatam viddhi
sarvatraikarn nirantaram
aham dhyata param dhyeyam
akhandam khandyate katham
13.
na jato no mrtosi tvam
na te dehah kadacana
sarvam brahmeti vikhyatam
braviti bahudha §rutih
14.
sa bahyabhyantarosi tvam
§ivah sarvatra sarvada
itas tatah katham bhrantah
pradhavasi pi§acavat
10
Yo soy el Uno; ¡Yo soy la totalidad de este Uno!
Pero yo soy indiferenciado, más allá de todas las formas.
Entonces ¿cómo considero al Sí Mismo?
Como el mundo inmanifestado y el manifestado.
11
¡También usted es el Uno! ¿Por qué no comprende?
Usted es el Sí Mismo inmutable, el mismo dentro de todos.
Usted es verdaderamente ilimitable; usted es la Luz omnipenetrante.
¿Para usted, cómo puede haber ninguna distinción entre el día y la noche?[2]
12
Comprenda que el Sí Mismo es continuo Ser,
El Uno dentro de todos, sin ninguna división.
El «Yo» es tanto el sujeto como el objeto supremo de meditación;
¿Cómo puede usted ver dos en Lo que es Uno?
13
Ni el nacimiento ni la muerte le conciernen a usted;
Usted nunca ha sido un cuerpo.
Es notorio que «Todo es Brahman»;
Las escrituras han declarado esto de diversas maneras.
14
Usted es Eso que está a la vez dentro y fuera;
Usted es Shiva; usted es todo por todas partes.
Entonces ¿por qué está usted tan embaucado?
¿Por qué corre usted de acá para allá como un espíritu asustado?
15.
samyogas ca viyoga§ co
vartate na ca te na me
na tvam naham jagan nedam
sarvam atmaiva kevalam
16.
§abdadi pancakasyasya
naivasi tvam na te punah
tvam eva paramam tattvam
atah kim paritapyase
17.
janma mrtyuh na te cittam
bandha mok·a§ §ubha§ubhau
katham rodi·i re vatsa
nama rupam na te na me
18.
aho citta katham bhrantah
pradhavasi pi§acavat
abhinnam pa§ya catmanam
raga‑tyagat sukhi bhava
19.
tvam eva tattvam hi vikara‑varjitam
niskarnpam ekarn hi vimoksa‑vigraham
na te ca rago hyatha va viragah
katham hi santapyasi kama‑kamatah
15
No hay ninguna cosa tal como unión o separación
Para mí o para usted.
No hay ningún yo, ningún usted, ningún mundo múltiple;
Todo es el Sí Mismo, y el Sí Mismo solo.
16
Usted no puede ser oído, ni olido, ni gustado;
Usted no puede ser visto, ni percibido por el tacto.
Verdaderamente, usted es la Realidad última;
Entonces ¿por qué habría usted de ser perturbado?
17
Ni el nacimiento, ni la muerte, ni la mente activa,
Ni la esclavitud, ni la liberación, le afectan en absoluto.
Entonces ¿por qué, querido mío, se aflige usted de este modo?
Usted y yo no tenemos ningún nombre ni forma.
18
¡Oh mente! ¿por qué estás tan embaucada?
¿Por qué corres de acá para allá como un espíritu asustado?
Sé consciente del Sí Mismo indivisible.
Libérate de la adherencia; ¡sé dichosa y libre!
19
Verdaderamente, usted es la Esencia inmutable de cada cosa;
Usted es la Unidad inmoble; usted es la Libertad sin límite.
Usted no tiene ni apego ni aversión;
Entonces ¿por qué se aflige y sucumbe al deseo?
20.
vadanti §rutayah sarvah
nirgunam §uddham avyayam
a§ariram samam tattvam
tan mam viddhi na sarnsayah
21.
sakaram anrtam viddhi
nirakaram nirantaram
etat tatvopade§ena
na punar‑bhava sambhavah
22.
ekam eva samam tattvam
vadanti hi vipa§citah
raga‑tyagat punah cittam
ekanekam na vidyate
23.
anatma‑rupam ca katham samadhih
atma‑svarupam ca katham samadhih
astiti nastiti katham samadhih
mok·a‑svarupam yadi sarvam ekam
24.
vi§uddhosi samam tattvam
videhas tvam ajovyayah
janamiha najanamity
atmanam manyase katham
20
Todas las escrituras proclaman unánimemente
Que la pura, informe, indiferenciada Realidad
Es la Esencia de todas las formas.
No hay absolutamente ninguna duda acerca de esto.
21
Comprenda que todas las formas son solo manifestaciones temporales;
La Esencia sin forma existe eternamente.
Una vez que esta verdad se comprende,
Ya no hay necesidad de renacer.
22
La única Realidad es lo mismo por siempre;
Esto es lo que todos los sabios dicen.
Tanto si usted abraza como si renuncia a los deseos,
La única Consciencia permanece inafectada.
23
Si usted ve el mundo como irreal, ¿puede ser eso la experiencia de la Unidad?
Si usted lo ve como real, ¿puede ser eso la experiencia de la Unidad?
Si lo ve a la vez como real e irreal, ¿puede ser eso la experiencia de la Unidad?
Ver todo como el Uno es el verdadero estado de libertad.
24
Usted es la pura Realidad, siempre lo mismo;
Usted no tiene cuerpo, ni nacimiento, ni muerte.
Entonces ¿cómo puede usted decir, «yo conozco el Sí Mismo?»
O ¿cómo puede usted decir, «yo no conozco el Sí Mismo?».
25.
tattvamasyadi vakyena
svatma hi pratipaditah
neti neti §rutir bruyat
anrtam panca‑bhautikam
26.
atmany evatmana sarvam
tvaya purnam nirantaram
dhyata dhyanam na te cittam
nirlajjah dhyayate katham
27.
§ivam na janami katham vadami
§ivam na janami katham bhajami
aham §iva§ cet paramartha‑tattvam
sama‑svarupam gaganopamam ca
28.
aham tattvam samam tattvam
kalpana‑hetu‑varjitam
grahya‑grahaka‑hi‑muktam
svasamvedham katham bhavet